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Jorge Grippo

Alimentos antioxidantes

El organismo dispone de un sistema de antioxidantes fisiológicos y enzimáticos, para degradar los radicales libres, que se ha ido perfeccionando genéticamente. Algunas enzimas (superóxido dismutasa, catalasa, glutation peroxidasa y glutation reductasa) tienen un rol muy importante para las células y en su entorno. Otras sustancias, como la albúmina, el ácido úrico y la ceruloplasmina, también desarrollan una actividad antioxidante considerable.

Entre los nutrientes que se consideran antioxidantes (obtenidos gracias a los alimentos o en suplementos dietarios), se pueden mencionar varios.

Vitamina C: el antioxidante principal de los líquidos extracelulares y del plasma sanguíneo. Es soluble en agua y tiene gran capacidad de reacción con los radicales libres. Sola o asociada con vitamina E, protege y restaura las paredes celulares. También protege el esperma humano de los daños genéticos. Carece de toxicidad.

Vitamina E: principal antioxidante de las grasas del organismo; se presenta en la naturaleza en diversas formas: alfa (la más activa), beta, gamma o delta tocoferol. La forma natural es más eficaz que la sintética. Su fuente en alimentos son los aceites y las grasas vegetales (ingesta asociada con un aumento de las calorías). Es el principal protector de las membranas celulares, los vasos sanguíneos y las lipoproteínas. Trabaja muy bien en asociación con el selenio.

Vitamina A: se presenta en dos formas principales, el retinol y las vegetales (carotenoides). Estas últimas son un grupo amplio y complejo de pigmentos (alfacaroteno, betacaroteno, gammacaroteno, licopeno, luteína y capsantina), presentes en varios vegetales. Tienen actividades provitamínicas A y antioxidantes; actúan en relación con la vitamina E, en las fases grasas del organismo. Están presentes en hígado, pulmones, riñones, ovarios, testículos, glándulas y grasa corporal. Selenio: componente de la enzima glutation peroxidasa que, según parece, ayuda a eliminar metales pesados. Se encuentra en alimentos cultivados en suelos no empobrecidos, pero también hay suplementos en el mercado.

Zinc: componente del enzima SOD; ayuda a eliminar metales pesados (plomo). Aminoácidos azufrados: especialmente cistina, cisteína (y su derivado, la n-acetil-cisteína); ayudan en la formación de enzimas antioxidantes, como el glutation.

Hay vegetales ricos en flavonoides: arándano, semilla de uva negra, corteza del pino marítimo, té verde, cardo mariano, uña de gato. Pueden conseguirse también en forma de suplementos. Algunos especialistas afirman que comer un puñado de nueces aporta más antioxidantes que una ración diaria de frutas y verduras. Parece que las nueces poseerían el doble de polifenoles que el resto de los frutos secos. Estos compuestos actúan directamente contra el “colesterol malo”.

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