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Jorge Grippo

Cómo es la dieta genética, tercera parte

De todas maneras, hay que tener en cuenta otros aspectos de las dietas genéticas, que tienen que ver lo que se llama “epigenética”. Esta disciplina ha demostrado que nuestras conductas y/o el medioambiente en que vivimos pueden “encender” o “apagar” genes en nuestro organismo.  La idea completa sería, entonces, usar la información detallada que entrega el test para elaborar una dieta y una rutina de ejercicios que permitan “apagar” los genes que predisponen a la obesidad y “encender” los que benefician nuestra salud, pero agregando la información proveniente de los modos de vida y el hábitat de cada paciente. Por todo esto, la interpretación de los resultados es clave. Algunos laboratorios (sobre todo, en Estados Unidos) no trabajan con particulares, sino con centros médicos, donde especialistas en nutrición (y otras disciplinas) pueden hacerse responsables de interpretar los resultados de la prueba de una manera global e interdisciplinaria.

Ejemplos. A una persona que posee un gen que le dificulta el metabolismo del queso no le convendrá seguir la clásica dieta mediterránea, que, como se sabe, incluye un consumo bastante alto de ese alimento, aunque sea considerada una de las mejores (porque la cultura en la que se desarrolló seguramente colabora con ello también). Una persona que tiene un gen que la predispone a quemar más calorías que el promedio de las personas mediante ejercicio aeróbico, pero solo practica pesas, no adelgazará casi nada. El test puede determinar esto y ayudar a prescribir los ejercicios aeróbicos correspondientes (que deberán acompasarse con su estilo de vida).

La prueba genética puede ser realizada hasta a niños (siempre con autorización de los padres o tutores, claro está). Las instituciones que realizan las pruebas, aunque sea por delegación, se comprometen con la confidencialidad de los datos obtenidos, y a destruir la muestra en un plazo prudencial, luego de verificar los resultados. También suelen ofrecer análisis para otras enfermedades: de los huesos, del corazón, del aparato digestivo, etc.

Ver también Cómo es la dieta genética, primera parte Cómo es la dieta genética, segunda parte

 

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