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Jorge Grippo

Cómo es la dieta Harvard, segunda parte

- Lácteos. Mientras que el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos recomienda solamente restringir los lácteos, Harvard los degrada aun más en su dieta sana, por los elevados niveles de grasa saturada que contienen, y también porque su ingesta aumenta los riesgos de cáncer de próstata y ovarios. My Plate admite tres lácteos al día, mientras que Healthy Eating Plate considera que 1 o 2 porciones diarias son suficientes, y sugiere consumir fuentes más seguras del calcio que necesita el organismo, como leche de soja, espinacas, repollo o col. - Verduras (legumbres y hortalizas). El Healthy Eating Plate de Harvard promueve el consumo de una abundante variedad de verduras frescas; contrariamente a la guía estatal (que no realiza ninguna distinción), hace una excepción con las patatas, dado que, por tener un alto contenido en almidón de fácil digestión, tienen el mismo efecto en la sangre que los granos refinados y el azúcar; por esto, se recomienda consumirlas de forma moderada y siempre hervidas o al horno, nunca fritas. - Frutas. Ambas guías coinciden en darles la misma importancia (muy grande) dentro de la dieta. - Otras novedades. Otro elemento diferenciador que la guía de alimentación de Harvard incluye en la base de su “plato saludable” es la actividad física, decisivo factor de salud y de lucha contra el sobrepeso, que las autoridades de Estados Unidos decidieron no mencionar en su propia guía. Los especialistas de Harvard también hablan de las grandes ventajas del aceite de oliva, muy por encima de los demás, y estimulan a usarlo para cocinar y para aderezar, puesto que ayuda a reducir el colesterol malo y es beneficioso para el corazón en general. Al contrario, recomiendan limitar (o incluso evitar) la mantequilla y las grasas trans. La dieta Harvard recomienda beber agua, té o café con poco (o nada) de azúcar, y sugiere evitar las bebidas muy azucaradas (como las gaseosas), que contribuyen al desarrollo de diabetes y de obesidad. Por su parte, la guía del Gobierno no se había pronunciado en estos aspectos.

Ver también: Cómo es la dieta Harvard, primera parte

 

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