La dieta Cormillot

02 Mar 2012

Alberto Cormillot es un médico argentino que creó y dirige instituciones como la Clínica de Nutrición y Salud, el Dieta Club y la Fundación ALCO, con actividades en Argentina y en otros países.

También fundó el Instituto Argentino de Alimentos y Nutrición (IAAN), y la carrera oficial de Instructor en Salud, Alimentación y Actividad Física, de nivel universitario. Ha publicado y presentado más de 100 trabajos científicos en revistas y congresos internacionales. Es miembro de diversas sociedades científicas nacionales e internacionales. Posee un posgrado en educación terapéutica para enfermedades crónicas (Ginebra).

La “dieta del doctor Cormillot”, en realidad, es un régimen muy personalizado, ya que se basa en las características de predisposición genética y los hábitos culturales de cada individuo. En el sitio oficial pueden pedirse más datos al respecto.

Aun así, una de sus bases generales es ingerir alimentos cada 2 o 3 horas, para no sentir ese apetito que lleva al exceso y el desorden.

El régimen es probadamente efectivo y sano, ideal para personas con mucho sobrepeso, que deben adelgazar de a poco y no volver a engordar.

El doctor Cormillot afirma que, en general, se debe procurar bajar unos 400 gramos por semana. Si se logra bajar el 2% del peso total en un mes, es muy bueno. Cuanto más lento sea el descenso, más tiempo se podrá mantener en el peso logrado, sin el temido “efecto rebote”. Pero tampoco el descenso tiene que ser tan lento que la persona se aburra o compare ansiosamente con los tratamientos “milagrosos” hechos con pastillas, diuréticos, etc.

La obesidad es una enfermedad incurable, pero se puede tratar. Como es una enfermedad crónica, el tratamiento debe ser permanente. Es mejor mantenerse haciendo al menos 5 comidas por día (preferentemente 6), que comiendo muchas verduras, evitando las grasas y los azúcares, y sin darse algún gusto de vez en cuando. Por supuesto, es conveniente realizar la actividad física que se tenga al alcance.

Ninguna cosa engorda por sí sola; lo fundamental es tener en cuenta la cantidad apropiada.

Comer mucho de “lo que no se mueve” (todo lo que sale de la tierra, salvo aceite y azúcar) y poco de “lo que se mueve” y sus derivados (pollo, lácteos y carnes, excepto el pescado).

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por Jorge Grippo
02 Mar 2012

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