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Jorge Grippo

Cómo es la dieta genética, segunda parte

Esta nueva prueba genética con destino a dietas de adelgazamiento ha cobrado fama con numerosas publicaciones en los medios: The Today Show, The Wall Street Journal, CBS Morning News, etc.  Un estudio realizado en 2010, por una universidad de gran prestigio en Estados Unidos, arrojó como resultado que los participantes que habían seguido la dieta adecuada a su genotipo llegaron a perder hasta 5 veces más peso (en promedio, 6 kilogramos), que los que no. Según los estudios clínicos, el 45% de la población tiende a almacenar en mayor proporción los carbohidratos, mientras que el 39% tiende a almacenar más las grasas alimenticias (aproximadamente 2,5 veces más). Solo el 16% de la población absorbe y retiene de manera equilibrada los carbohidratos y las grasas. La prueba de la dieta genética determina si el perfil del paciente es “reducir grasas”, “reducir carbohidratos” o “equilibrado”. Esto, en función de la información genética suministrada por los análisis específicos. También se determina el nivel correcto de ejercicio según la capacidad para quemar grasas de cada metabolismo. La dieta genética se basa en el análisis de las necesidades nutricionales de cada persona, de acuerdo con su genoma. Por lo que se sabe, el análisis se enfoca en 19 genes en particular (aunque el total incluye 200 genes y más de mil mutaciones identificadas y vinculadas con problemas nutricionales, de metabolismo, etc.). Respecto de la nutrición, por ejemplo, el test evalúa 42 genes, entre ellos el POA2; este fragmento de ADN está asociado a la obesidad y la resistencia a la insulina. Si la persona lo tiene activado, acumula más fácilmente grasa y, por eso, le es tan difícil adelgazar; su dieta tendrá que ser muy estricta con las grasas y los azúcares. Otro gen interesante es el LEPR-RS2025804, que al parecer hace que las personas tengan una mayor tendencia a “picotear” entre comidas (dato muy importante para un nutricionista, ya que suelen exigir eliminar esta costumbre). Para la actividad física, el test analiza 20 genes relacionados con la capacidad de generar músculos, la resistencia física, o con ganar o perder grasa. Por ejemplo, las mujeres que tienen activado el gen LPL-RS328 deben hacer más esfuerzo físico que el promedio. Respecto del metabolismo, se estudian 120 genes asociados a colesterol, la presión arterial y la obesidad abdominal. Una mutación del gen NEGR1-RS2815752, por ejemplo, hace menos susceptible de tener obesidad abdominal (esta persona puede hacer una dieta menos restrictiva).

Ver también Cómo es la dieta genética, primera parte Cómo es la dieta genética, tercera parte

 

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