Las papas fritas comerciales son irresistibles por su sabor y textura, pero también suelen contener altos niveles de sal y conservantes. Sin embargo, es posible disfrutar de una versión casera que no solo es más saludable, sino que también puede ser más sabrosa.
Para lograr unas papas fritas perfectas, es fundamental prestar atención al grosor del corte, eliminar el almidón y controlar la temperatura del aceite. A continuación, te explicamos cómo preparar papas fritas que superen a las del paquete.
Ingredientes
- 2 papas grandes
- Aceite neutro para freír
- Sal fina a gusto
- Agua fría
Preparación
Primero, lava las papas para quitar cualquier resto de tierra y luego pélalas completamente. Para obtener papas crujientes, córtalas en láminas de uno o dos milímetros de grosor. Se sugiere el uso de una mandolina para facilitar este proceso.
Deja las papas en agua fría durante quince minutos. Este paso es crucial, ya que ayuda a retirar el exceso de almidón, lo que resultará en papas más crujientes y menos apelmazadas.
Después de reposar, seca las papas cuidadosamente con un paño limpio o papel. Cuanto menos humedad tengan, mejor será el resultado final. Calienta el aceite a una temperatura de entre 170 y 180 °C.
“Freír las papas en tandas permite una mejor cocción y evita que se amontonen.”
Es importante no freír un gran puñado de papas a la vez. Freír por tandas asegura que se cocinen correctamente y se doren de manera uniforme. Retira las papas del aceite cuando estén doradas y crujientes.
Ten listos utensilios y un plato con papel absorbente para escurrir el exceso de aceite. Agrega sal y otros condimentos al gusto una vez que las papas estén frías.
Descubre el secreto para preparar papas fritas caseras más saludables y crujientes.
