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Jorge Grippo

Cómo es la dieta de la alcachofa 2

Las propiedades de la alcachofa permiten que el hígado aumente su producción de bilis, lo cual favorece la digestión de los alimentos, reduce los niveles de colesterol (al facilitar su expulsión del organismo) y es hepatorregenerativo (regenera las células del hígado). El bajo contenido calórico de la alcachofa y sus efectos contra el hígado graso la convierten en especialmente indicada para dietas adelgazantes.

La dieta de la alcachofa, precisamente, se basa en las múltiples virtudes de este riquísimo vegetal. Es diurética, depurativa hepática y renal. También se le atribuyen propiedades contra la celulitis y a favor del embellecimiento de la piel.

La dieta estimula la sensación de saciedad, por el agua que contiene, gracias a lo cual no se pasa “hambre”.

Se pueden encontrar en farmacias muchos preparados en base a este alimento o en combinación con otros (alcachofa con algas, por ejemplo), destinados a ayudar a digerir comidas “fuertes” que sobrecarguen el hígado y la vesícula.

Ejemplo de menú: Desayuno: a base de frutas (sin abusar del plátano o similares), con leche desnatada; 1 café con leche desnatada. Almuerzo: recetas con alcachofas a elección. Por ejemplo: arroz con alcachofas. Cena: recetas (más ligeras y suaves) a base de alcachofas, a elección. Por ejemplo: alcachofas a la plancha o hervidas y aderezadas con limón y aceite y de oliva. Para complementar: 1 yogur y 1 queso fresco (porciones pequeñas); un poco de pan integral.

El mayor inconveniente de seguir una dieta basada en un ingrediente principal, o monodieta, es la monotonía, la rutina, que muchas veces hace que se abandone el régimen. La dieta de la alcachofa no es la excepción, por lo cual lo ideal es que se siga sólo unos días, que se consigan recetas variadas para cocinar el producto de formas apetecibles, y que se alterne con un régimen de mantenimiento, más equilibrado.

Comer 5 veces al día, en pequeñas cantidades, y hacer ejercicio liviano ayudan siempre.

 

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