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Jorge Grippo

Cómo perder peso en los pectorales

Cada persona tiende a acumular grasas en una determinada parte del cuerpo, según factores generales como el sexo, el origen cultural, la edad, y también factores personales, hereditarios, etc.

Entonces, muchas veces, la persona tiende a realizar dietas para adelgazar no específicas, que están de moda o no, equilibradas o no, pero sin tener en cuenta la ubicación precisa de su grasa corporal y, correlativamente, sin averiguar cuál puede ser el origen de esa tendencia. ¿Por qué las grasas se le acumulan en esa zona y no en otra? ¿Cuáles serían los caminos a seguir según esas características? Si no se plantean estas cuestiones, con respuestas adecuadas, seguir “cualquier” dieta sólo puede llevar al fracaso, por lo menos parcialmente (se puede adelgazar en general, pero conservar esa grasa localizada, lo cual suele ser muy frustrante). Por ejemplo, la acumulación de grasa pectoral es muy común en las mujeres (bastante más que en los hombres); suele verse claramente cuando tienen puesto un sostén, más o menos ajustado, y del costado de este asoma una protuberancia (típico “michelín”) que, a veces, llega hasta la axila. Esto puede ser una consecuencia de la mala regulación de la tiroides (síntoma de hipotiroidismo o tiroides lenta, perfectamente tratable). Para combatir este tipo de grasa localizada, hay varias sugerencias que pueden resultar muy útiles de incluir en una dieta equilibrada: No consumir en crudo: espinaca, nabo, col (y sus variantes), melocotón, fresa y derivados de la soja. Todos estos alimentos deben cocinarse siempre, para que pierdan propiedades no beneficiosas para el organismo, dado que, crudos, afectan negativamente la glándula tiroides. Aumentar el consumo de alimentos que tengan altos índices de yodo y selenio: nueces, ajo, arroz, salmón, atún, cereales integrales, etc. Son muy sanos de por sí y además resultan muy benéficos para ese tipo de sintomatologías. Algo fundamental es intentar estar lo más relajado y alegre posible, porque el estrés activa la glándula tiroides de forma negativa. Las hormonas son muy sensibles al estrés, y la depresión realimenta el ciclo negativo. Por último, ejercicios localizados son muy útiles para reducir los pectorales, pero como complemento enriquecedor de los consejos anteriores.

 

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