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Jorge Grippo

Estrés

La palabra “estrés” viene del inglés “stress”, que se podría entender como “tensión”. Es una reacción del organismo animal en la que se ponen en juego ciertos mecanismos de defensa para enfrentar una situación percibida como amenazante o riesgosa.

El estrés es una respuesta necesaria para la supervivencia, pero hoy se confunde con una patología. Esto se debe a que, en ciertas circunstancias, el estrés, sobre todo si se prolonga, puede provocar diversos problemas de salud. Por eso algunos prefieren hablar de un “estrés bueno” o “eustrés” y de un “estrés malo” o “distrés”.

La sobrecarga de tensión repercute en el organismo y provoca la aparición de trastornos como: nerviosismo y falta de concentración, cambios hormonales, dolores en abdominales, cansancio crónico, ansiedad, desgano y depresión, etc. A la larga, pueden aparecer también enfermedades cardiovasculares severas.

Hay un estrés específico y muy comentado últimamente que se llama “postraumático” y es el que deriva de un episodio puntual: un accidente, un robo, la enfermedad o la muerte de un ser querido, un desastre natural, etc. Esta variante (como otras anteriormente mencionadas) debe ser tratada con psicoterapia y medicación.

También existe un estrés laboral, que puede ser más o menos asimilado al “síndrome de burnout” o agotamiento, típico de los oficios y las profesiones que tienen contacto con un “público” demandante: docentes, psicoterapeutas, médicos, enfermeros, bomberos, policías, etc.

Para combatir el estrés, suelen recomendarse también: ejercicios respiratorios específicos; ejercicio físico en general; seguir una dieta saludable; reírse a menudo; masticar chicle; comer en un entorno tranquilo; relajarse, etc.

Durante cierto tiempo, se creyó que el estrés producía un rápido adelgazamiento y dificultaba el aumento de peso. Era una especie de dieta forzada y patológica, pero dieta al fin…

El estrés que puede llevar a perder peso es el que se relaciona con nerviosismo, angustia, ira o preocupación, y provoca pérdida del apetito o problemas digestivos. Dura poco, y luego hay efecto rebote.

Sin embargo, investigaciones recientes afirman que el estrés crónico es una de las causas del sobrepeso y la obesidad. Parece que en este caso el cerebro segrega un neuropéptido que se encuentra en las células de grasa y produce un aumento de su tamaño y su cantidad en el organismo; es decir, gordura.

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