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Jorge Grippo

La avena, propiedades

La avena es un género de plantas de la familia de las poáceas, que se emplea mucho como forraje, para los animales, pero también como alimento humano.

Es una planta herbácea anual, perteneciente a la familia de las gramíneas. Las especies que más se cultivan son la Avena sativa y la Avena byzantina.

Es muy rica en proteínas de alto valor biológico, grasas, y un considerable número de vitaminas (B1, B2, B3, B6 y E) y minerales (sodio, potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro, cobre, cinc).

Es el cereal que posee mayor proporción de grasa vegetal: 65% de grasas no saturadas y 35% de ácido linoleico. También contiene hidratos de carbono de fácil absorción y una buena cantidad de fibras que, si bien no son tan importantes como nutrientes, contribuyen al mejor funcionamiento intestinal.

La avena también contiene cantidades pequeñas de gluten; por lo tanto, no puede ser usada como cereal alternativo para la dieta de los enfermos celíacos.

Es una planta que tiene menos resistencia al frío que la cebada y el trigo. Se siembra a inicios de la primavera y es cosechada a fines del verano. Exige mucha agua por su alto coeficiente de transpiración (pero un exceso puede perjudicarla). Aprovecha mejor los nutrientes del suelo, por lo cual requiere menor cantidad de fertilizantes.

La avena, por sus propiedades energizantes, es muy recomendable para aquellas personas que necesiten aumentar su capacidad energética: estudiantes (sobre todo, en épocas de exámenes), personas depresivas o con constante sensación de sueño o estrés permanente. Es un gran alimento para comenzar el día.

También se le reconocen propiedades adelgazantes, gracias a su capacidad de aumentar la producción de orina y su contenido de fibras (que favorecen la sensación de saciedad).

Sus propiedades digestivas hacen que sea utilizada para combatir la pirosis, la gastritis, el estreñimiento y algunas disfunciones hepáticas.

La harina de avena es ideal para cocinar galletas. En la actualidad, se la combina con otros alimentos, como la harina de algarroba o las semillas de chía.

La leche de avena, por su parte, es un producto menos difundido; se obtiene a partir de avena integral, agua, aceite de girasol sin refinar y sal marina. Es un alimento muy digestivo, rico en azúcares lentos (que al parecer favorecen el funcionamiento del páncreas y la glándula tiroides), fibras solubles y vitamina B.

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