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Jorge Grippo

La dieta del gran desayuno

Todos conocemos el dicho: “Desayunar como un rey, almorzar como un príncipe, cenar como un mendigo”. Bueno, esa es precisamente la base de la dieta del gran desayuno: desayunar todos los días como si fuera domingo… Todo tiene que ver con cuándo se come, no con lo que se come.

Esta dieta está desarrollada en un libro llamado The Big Breakfast Diet, escrito por la doctora Daniela Jakubowicz. Ella dice que comer un desayuno de 610-850 calorías antes de las 9 de la mañana estimula el metabolismo para aprovechar todas las ventajas de sus ritmos circadianos.

Estos ritmos influyen sobre las hormonas, sobre cómo el cuerpo usa los carbohidratos y las proteínas como combustible, y cuán eficientemente quema las grasas.

En este régimen, se puede comer prácticamente de todo lo que se quiera: helado, pizza, bollos. Todo es bueno si se desayuna con otros alimentos ricos en proteínas y fibras.

La autora del libro dice que su dieta permite bajar más de 10 kilogramos en un mes.

Una propuesta es ingerir 600 calorías en el desayuno, y repartir otras 600 en el almuerzo y en la cena.

Ejemplo de comida para empezar el día:

  • 3 huevos rancheros; 2 rodajas de queso; 2 fetas de jamón y algunas verduras.
  • Medio budín inglés con queso crema.
  • Cereales con un vaso grande de leche.
  • Batido de fresas.
  • 1 brownie de chocolate.

Almuerzo: 3 porciones de proteínas; 3 porciones de verduras; 1 fruta de estación. Cena: 3 porciones de proteínas (o ninguna); verduras a gusto; 2 frutas de estación.

Jakubowicz dice que los carbohidratos se procesan de manera diferente cuando son ingeridos a la mañana temprano (producen energía, en vez de almacenarse como grasa). Y que un desayuno abundante quita mucho apetito para el resto del día.

Hay que comer 15 minutos después de levantarse, y siempre antes de las 9. El almuerzo, a las 14 (15 si es invierno), y la cena, pocas horas después. (Esto está más de acuerdo con las costumbres del hemisferio norte, claro.)

Aunque esta dieta tiene muchos críticos (que afirman, entre otras cosas, que lo que importa es el total de calorías consumidas en todo el día y que aún falta investigar mucho sobre los ritmos circadianos), su gran acierto es enfatizar la necesidad de desayunar siempre y abudantemente.

 

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