Las lentejas son un alimento fundamental en la cocina argentina, presente en guisos y ensaladas. Para obtener su mejor sabor y conservar sus propiedades nutricionales, es crucial seguir una técnica adecuada. Tres destacados chefs de la gastronomía vasca han compartido un método que asegura resultados excepcionales en cualquier hogar.
Los chefs Karlos Arguiñano, Martín Berasategui y David de Jorge han coincidido en que el éxito en la cocción de lentejas depende de un paso clave: realizar un refrito con aceite de oliva, ajo y pimentón. Este proceso no solo enriquece el sabor, sino que también mejora la calidad del plato final. Además, la frescura de los ingredientes es esencial antes de comenzar a cocinar. Para lograr la mejor textura y sabor, se recomienda calcular 70 gramos de lentejas por persona y 200 mililitros de agua por porción.
El método comienza una vez que las lentejas han hervido. Primero, es necesario escurrirlas y eliminar el exceso de agua. Mientras reposan, se prepara el refrito. En una sartén, se calienta aceite de oliva, se añaden láminas de ajo y una cucharadita de pimentón. Este proceso debe durar seis minutos. Luego, se incorporan las lentejas a la mezcla para que se integren con el refrito. Después, se mantiene la mezcla a fuego medio durante tres minutos más antes de finalizar la cocción. Este método permite crear platos versátiles, incluso integrando salsa de tomate y cebolla para un guiso clásico.
Las lentejas son altamente nutritivas. Cada 100 gramos contienen 25 gramos de proteínas, lo que las convierte en una excelente opción para dietas vegetarianas. Además, aportan fibra, vitaminas y minerales que favorecen una alimentación saludable. Su consumo regular ayuda a combatir el estreñimiento y a controlar el colesterol y los niveles de azúcar en sangre. Con 7,5 miligramos de hierro por cada 100 gramos, son ideales para prevenir la anemia ferropénica.
Es recomendable combinar las lentejas con alimentos ricos en vitamina C, como el morrón rojo o el kiwi, para mejorar la absorción del hierro. Esto aumenta su biodisponibilidad, igualándola a la del hierro de origen animal. Además, las lentejas contienen folato o vitamina B9, esencial para la formación de nuevas células y el desarrollo fetal durante el embarazo. Las vitaminas B1 y B6 también contribuyen al metabolismo energético y al sistema nervioso. Por tanto, el método vasco no solo garantiza un sabor excepcional, sino que también preserva los beneficios esenciales para la salud.
“Para que las lentejas queden perfectas necesitás aceite de oliva, ajo y pimentón.”
Los chefs vascos revelan su técnica para cocinar lentejas ideales y mantener sus propiedades nutricionales.

