Las vitaminas son fundamentales para el funcionamiento celular, el crecimiento y el desarrollo adecuado de cada individuo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de dos mil millones de personas en el mundo tienen deficiencia de vitaminas y minerales claves.
Es un hecho conocido que no podemos vivir sin ellas. Esto lo comprobamos gracias a investigaciones pioneras realizadas en roedores, donde se demostró que incluso alimentando a los animales únicamente con glucosa y proteína, seguían muriendo o presentando problemas de salud. Fue así como se descubrió que existen seis componentes esenciales para nuestra supervivencia: las vitaminas A, D, el complejo B, C, E y K, que nos mantienen ‘a flote’, explicó a LA NACION la licenciada en Nutrición, Valentina Martínez.
Según ella, la cantidad precisa de vitaminas que se deben consumir depende de la edad, sexo, estado de salud y aptitud física de cada persona. Sin embargo, hay recomendaciones generales conocidas como Ingestas Dietéticas de Referencia (IDR) que brindan una orientación sobre cuánto se necesitaría consumir diariamente.
Las vitaminas del complejo B son especialmente importantes, ya que fortalecen el sistema inmunológico y convierten los alimentos en energía, lo que ayuda a evitar síntomas como la fatiga, irritabilidad e incluso depresión. “Son claves para la regulación del metabolismo, la síntesis de los glóbulos rojos, el crecimiento y el mantenimiento de tejidos, así como del sistema nervioso”, destacó el nutricionista Matías Marchetti.
Es interesante señalar que dentro de las varias subcategorías: B1, B2, B3, B6, B9 y B12, cada una tiene una función específica, pero todas están interrelacionadas con el buen funcionamiento del organismo, dijo. Según Rinat Ratner, magíster en Nutrición Clínica del INTA, Universidad de Chile, los sintomas de la falta de vitaminas del complejo B incluyen cansancio y debilidad muscular, dificultad para caminar, pérdida de la sensibilidad, falta de apetito, pérdida de memoria, entre otros.
La Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard manifiesta que se puede encontrar este grupo de vitaminas en lácteos, huevos, carnes rojas y blancas, mariscos, vegetales de color verde oscuro, cereales integrales y legumbres, así como en frutas como cítricos, banana y sandía, y productos de soja.
En cuanto a la vitamina B12, “los vegetarianos o veganos pueden tener dificultad para adquirir suficiente cantidad de vitamina B12 dado que se obtiene únicamente de productos de origen animal. Esto, junto a las nuevas formas de criar a las vacas, hace que la B12 sea una de las vitaminas que más deficiencia presenta a nivel poblacional”, explicó Martínez. Por eso, puede ser necesario tomar suplementos o alimentos fortificados con ella.
Respecto a la ingesta de la vitamina B12, Martínez resaltó que, preferiblemente, el consumo debe realizarse en ayunas para que el cuerpo lo absorba rápidamente. Si no se puede hacer a primera hora de la mañana, es aconsejable tomar la suplementación en momentos alejados de las comidas principales, como desayuno, almuerzo o cena.
Más de dos mil millones de personas sufren deficiencia de vitaminas clave que afectan su salud.
