El durazno florece en primavera y se cosecha durante el verano, momento en el que alcanza su máximo sabor y aroma. Este fruto no es solo un delicioso manjar de temporada; también destaca por su excelente perfil nutricional, que incluye pocas calorías y un alto contenido de vitaminas, minerales y antioxidantes. Suave y dulce, se puede disfrutar tanto fresco como cocido, y es ideal para preparar postres, licuados y mermeladas. De hecho, su consumo diario puede fortalecer el sistema inmune, mejorar la salud de la piel y favorecer la digestión.
El durazno tiene una rica historia, cultivándose desde la antigüedad, con registros que datan del 2000 a.C. en China. Se expandió hacia Persia y Grecia, y llegó a Argentina gracias a los conquistadores españoles durante la época colonial, según el Sistema de Información de Biodiversidad de la Administración de Parques Nacionales, Argentina (SIB). Hoy en día, su cultivo está presente en todo el país, siendo Mendoza la región que concentra el 83% de la producción local, gracias a su clima favorable. Además, la comercialización de duraznos posiciona a Argentina entre los principales productores mundiales, con más de 100.000 toneladas anuales.
El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) recomienda prestar atención al estado del fruto al momento de la compra, priorizando duraznos sin magulladuras y ligeramente suaves al tacto. Además, Andrea Martínez, licenciada en nutrición, sugiere que siempre que estén bien lavados, es mejor consumirlos con cáscara. Ella explica: “En su piel se concentran gran parte de los antioxidantes y la fibra, que favorecen la digestión y ayudan a regular la absorción de azúcares”.
En cuanto a su consumo en conserva, Martínez señala que hay diferencias nutricionales con la versión fresca. “El durazno fresco preserva mejor su contenido de vitaminas, antioxidantes y fibra; la versión enlatada, en cambio, suele perder parte de la vitamina C durante el proceso de elaboración y, si viene en almíbar, tiene más azúcares y calorías”, destaca.
Los beneficios del durazno son notables, gracias a su composición rica en compuestos, vitaminas y minerales. Según Martínez, el principal aporte nutricional del durazno es su alto contenido de agua y fibra, así como vitaminas A, C y B3 y B6. En cuanto a minerales, se destaca la presencia de potasio, que representa el 4,2% del valor diario recomendado, además de una menor cantidad de fósforo y magnesio.
Desde el punto de vista energético, Ana Cascú, médica especialista en nutrición, indica que un durazno de tamaño mediano aporta aproximadamente 55-60 calorías. Esto lo posiciona por debajo de frutas como el mango, las uvas o la banana, convirtiéndolo en una opción adecuada para quienes buscan controlar su peso sin renunciar al sabor.
Entre los efectos más destacados del consumo de durazno, las expertas mencionan lo siguiente:
1. Sistema inmune fuerte: “Su piel tersa y pulpa jugosa contienen antioxidantes beneficiosos, como la vitamina C, polifenoles y carotenoides, que ayudan a proteger el cuerpo contra el envejecimiento y enfermedades graves”, informa la Clínica Cleveland de Estados Unidos.
Además, se ha descubierto que las mujeres posmenopáusicas que consumen al menos dos raciones de durazno a la semana presentan tasas más bajas de ciertos tipos de cáncer de mama.
2. Aliado de la digestión: Cascú resalta su impacto en la digestión. “Contiene fibra, pero menor cantidad de sorbitol que frutas como la ciruela o la pera, lo que lo vuelve especialmente útil en personas con tendencia a la constipación o inflamación”, explica.
“En personas con intestino sensible o inflamación abdominal, el durazno suele tolerarse mejor que frutas más ricas en polioles, que pueden provocar gases o hinchazón”, añade Cascú.
3. Mejor aspecto de la piel: “Su consumo se asocia a beneficios para la salud de la piel por su aporte de vitamina C y antioxidantes, que participan en la síntesis de colágeno”, señala Cascú.
Una investigación publicada en el Journal of Cosmetic Science indica que los extractos de hueso o flor de durazno podrían reducir el daño de los rayos UV y ayudar a retener la humedad.
4. Regula la frecuencia cardíaca y la presión arterial: “Son una buena fuente de potasio, que el cuerpo utiliza para regular la frecuencia cardíaca y la presión arterial”, informa WebMD. Los alimentos ricos en este mineral pueden ayudar a reducir la presión arterial al permitir que el cuerpo elimine el exceso de sodio.
Los duraznos también pueden mejorar los niveles de colesterol y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.
Sin embargo, es importante considerar las contraindicaciones. Ambas profesionales resaltan que, si se es alérgico a frutas como manzanas, ciruelas y cerezas, también se podría serlo a los duraznos. Estas frutas están entre las alergias más comunes, y su sintomatología se manifiesta mediante picazón e inflamación en la boca o la garganta. En caso de sospecha de alergia a esta fruta, es recomendable consultar con un médico.
El durazno, rico en nutrientes, ofrece múltiples beneficios, pero puede causar alergias en algunas personas.


